Lesvos

Llegamos con el vértigo del drama y la muerte que habíamos ido percibiendo a través de documentos gráficos que los medios nos habían facilitado.
La realidad es parecida a lo anticipado, y no.

Hemos venido un grupo de tres personas al que se irán añadiendo otras por afinidad y que irán llegando en los próximos días. Marcos, el benjamín del grupo tuvo que quedarse a última hora porque le detectaron un tumor que, finalmente, no es un susto mayor, pero que le impedirá moverse durante un tiempo. La acción era suya por lo que sin él no es lo mismo, pero tendrá que ver por nuestros ojos, sentir por nuestros corazones y actuar por nuestras manos.
El resto de los que hemos llegado venimos de ámbitos de actuación heterogéneos, en formación y especialización (como la psicología, el trabajo social, la logística, el arte y la restauración), pero dispuestos a colaborar en cualquier tarea que consideremos útil para cubrir las necesidades y dar el Apoyo material y psicosocial que se precise.
El drama te sumerge en él, desde el primer paso en la isla, y se hace concreto en escenas y personas que te hablan en un idioma que no entiendes, pero que con sus gestos comunican sus anhelos y necesidades, que son los mismos que tenemos los que empatizamos -ya sea en la distancia o en el contacto directo- con los mal llamados refugiados, ya que son simplemente personas desplazadas de su hogar, de su cultura, de su tierra, de su vida, luchando contra la anomia y la deshumanización… y muy lejos de poder sentirse en un “refugio” que no se les está ofreciendo.
En estas primeras horas usaremos, como en Permacultura, principalmente la observación para que la actuación en los próximos días sea coherente con nuestro espíritu libertario.

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